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Jueves, 04 Junio 2020 11:33

Mejorar la alimentación

Mejorar la alimentación

 

¿Alguna vez te has preguntado si estás obteniendo los nutrientes adecuados de los alimentos que consumes? Es un error habitual pensar que la malnutrición significa solamente no disponer de suficientes alimentos. Las personas que no consumen alimentos suficientes pueden estar desnutridas, pero también los que consumen demasiados se enfrentan al mismo riesgo.

La malnutrición se define como “un estado fisiológico anormal debido a un consumo inadecuado, desequilibrado o excesivo de macronutrientes y/o micronutrientes. La malnutrición incluye la subalimentación y la sobrealimentación, así como las deficiencias de micronutrientes”.

En otras palabras, la malnutrición, se produce cuando la dieta de una persona contiene muy pocos o demasiados nutrientes. ¡Cualquiera de nosotros puede sufrir malnutrición y no saberlo!

Para tener una dieta sana y equilibrada es importante tomar las decisiones correctas, pero a menudo estas decisiones se basan en otros factores además de la nutrición: la disponibilidad y el coste de los alimentos, el sabor y la apariencia, los gustos y aversiones personales, y las prácticas y tradiciones culturales.

No hay una dieta “ideal” que sea adecuada para todos. Las necesidades nutricionales son específicas de cada individuo, pero todo el mundo necesita una dieta equilibrada que incluya alimentos variados que aporten los diferentes tipos y cantidades de nutrientes que necesitamos para mantener una buena salud.

Si bien las necesidades nutricionales y alimentarias individuales varían con la edad, sexo, salud, estado y niveles de actividad, los consejos alimentarios básicos para los adultos recomiendan:

  • Comer carbohidratos con almidón como base de la mayoría de las comidas.
  • Comer frutas y verduras tanto como sea posible todos los días.
  •  Comer legumbres con regularidad.
  • Consumir leche y productos lácteos regularmente en pequeñas cantidades.
  • Comer carne, pollo, huevos y pescado regularmente en cantidades normales.
  • Elegir cuidadosamente el tipo de grasas y aceites en la dieta y usarlos en cantidad limitada.
  • Limitar el consumo de azúcar y de alimentos y bebidas azucaradas.
  • Limitar el consumo de sal.
  • Limitar el consumo de alcohol.
  • Mantener el equilibrio energético para lograr un peso corporal saludable.
  • Beber mucha agua a diario.

Te gustaría saber más sobre cómo mejorar tu dieta y tus hábitos alimentarios? Envíanos un correo electrónico y te enviamos el libro Comer bien para una buena salud (en inglés)

 

Fuente: http://www.fao.org

Jueves, 28 Mayo 2020 11:31

Mantenerse en buena forma

Para conseguir y mantener un buen estado de forma y un cuerpo sano debemos tener en cuenta tres aspectos fundamentales: alimentación, ejercicio y descanso.

Alimentación saludable

 

Los tres principios son importantes por ese orden. Si queremos tener un cuerpo sano, lo primero que debemos tener en cuenta es si nuestra alimentación es saludable y equilibrada. Una alimentación saludable debe convertirse en un hábito y un estilo de vida.

Hay que comenzar la jornada con un buen desayuno que será la comida más importante del día; ingerir algo ligero a media mañana para no llegar con mucha hambre a la comida, tomar una pequeña merienda a media tarde y disponer una cena ligera. Intentar hidratarnos antes de tener sed y tomar alimentos que sean ricos en agua, como frutas y verduras.

Desterrar los malos hábitos alimenticios, como la comida rápida o el alcohol, o limítarlos a las ocasiones especiales. Vigilar la forma de cocinar los alimentos: dedir adiós a las frituras y bienvenidos a los platos menos procesados. Ser natural: mejor una naranja entera que un brick de zumo.

No olvidar que una alimentación saludable debe ser también variada e incluir todos los nutrientes que el cuerpo necesita. Comer lo necesario (no lo que se antoje) con moderación.

Ejercicio diario

 

No hay excusas para no hacer una hora de ejercicio diario. No hace falta que sea un deporte de alta intensidad: simplemente con movernos ya notaremos un buen cambio. Nuestra vida es cada vez más sedentaria, así que... hay que moverse

La primera hora de la mañana es ideal para practicar ejercicio: sí, cuesta trabajo levantarse de la cama y ponerse a correr o a hacer sentadillas, pero los resultados merecen la pena. Si no se encuentra tiempo a lo largo del día para ir al gimnasio, quizás haya que levantarse media hora antes y practicar un poco en casa.

Acudir regularmente a un gimnasio, donde disponemos de todo el material necesario y del asesoramiento de los instructores, es lo ideal; pero no es la única opción. Existen otras alternativas como apuntarse a un grupo de running o a un estudio de Pilates, además de entrenar en casa.

El descanso es necesario

 

En cualquier plan de entrenamiento hay días de descanso: y es que el descanso es el tercer pilar de un cuerpo sano, aunque muchas veces nos olvidemos de esto.

Cada semana deberíamos tener, por lo menos, un día de descanso total o descanso activo. Si no somos capaces de pasar un día sin ejercicio, se puede limitar la actividad del día de descanso a algo suave como un paseo  o jugar con la familia.

Intentar dormir ocho horas al día, el cuerpo lo agradecerá. Dormir nos ayuda a recargarnos de energía para estar activos al día siguiente. Además, nos ayudará a tener mejor aspecto: piel más tersa y brillante, menos ojeras y arrugas... ¡Todo son ventajas!

Poniendo en práctica estos tres principios de una buena alimentación, hacer ejercicio a diario y descansar de forma adecuada, además de estar más sanos, podremos sonreir más y ser más felices.

Y si, a pesar de todo, aparecen molestias físicas, acudir a una buena fisioterapeuta nos puede ayudar a recuperar nuestro estado para continuar con nuestra actividad diaria

Fuente: https://www.trendencias.com

Publicado en Sentirse bien